QUESO ARTESANO Y PAQUETE DE HIGIENE EUROPEA

QUESO ARTESANO Y PAQUETE DE HIGIENE EUROPEA

08/09/2020 Admin

La fabricación de quesos de forma artesanal, empleando métodos y conocimientos transmitidos desde la antigüedad, constituye en España y en particular en La Mancha, un patrimonio inmaterial que define y sustenta nuestra gastronomía, nuestra cultura, nuestra sociedad y sobre todo, la economía de nuestro medio rural.

Por otro lado, el denominado Paquete de Higiene Alimentaria de la Unión Europea, se encarga de fijar y regular todos los procedimientos relativos a la seguridad alimentaria. Sus objetivos principales son:

  • La seguridad sanitaria y la eliminación de riesgos.
  • La trazabilidad o identificación de proveedores y clientes.
  • La verificación de los procesos y requisitos, de los que son responsables los productores, y el establecimiento de controles oficiales.
  • La aplicación de APPCC, o Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, durante todo el proceso de producción, transformación y distribución.

No obstante, la propia norma, establece cierta flexibilidad, aplicable a ciertos alimentos de tipo tradicional o de una calidad diferenciada, sin poner nunca en riesgo la protección de la salud.

Dicha flexibilidad, necesaria para ciertos métodos de elaboración, es competencia de cada uno de los distintos Estados miembros, que deberán adaptar o excluir algunos requisitos para este tipo de industrias. Siempre sin menoscabo de la seguridad alimentaria, y con el conocimiento de la Comisión Europea.

Suele tratarse, en este caso, de pequeños productores para los que es más difícil soportar todas estas cargas administrativas y adaptarlas a sus necesidades y formas de producción tradicional.

En España, sin embargo, no existe ninguna legislación que flexibilice el Paquete de Higiene, en aspectos como pueden ser, instalaciones o la aplicación del APPCC, que impide el cumplimiento de condiciones y la autorización para la actividad a los productores españoles.

En el caso concreto del sector quesero, la aplicación de todos los requisitos, genera un aumento de exigencias y gastos que sitúa a los pequeños productores nacionales en clara desventaja respecto a los de otros países como, Francia, Italia, Alemania o Reino Unido, cuyos gobiernos, si han adoptado medidas de flexibilidad y cuyos productos se comercializan libremente en España.


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