LA COPA DE VINO

LA COPA DE VINO

04/09/2019 Admin

LA COPA DE VINO

 

 

Existen ríos de tinta escritos acerca de los aromas, los colores, la textura o la estructura para describir la gran variedad de vinos que existen en el mercado.  Sin embargo, ¿dónde se sirve el vino que nos tomamos?, ¿existe una copa para cada tipo de vino?, ¿influye la forma, el color o el grosor? La respuesta es sí. Obviamente cuanto más especializado esté el catador, más diferencias encontrará entre una copa u otra. Pero eso ya dependerá de la formación de cada uno.

A nivel de usuario, el cambiar las copas según el tipo de vino que estemos bebiendo puede ser, logisticamente, un poco complicado pero, siempre que se pueda, nos procurará una experiencia más placentera.

Preferiblemente las copas han de ser de cristal o vidrio, cuanto más fino mejor. Deberemos evitar el plástico o el metal. No deben tener ningún dibujo o grabado y ser lisas e incoloras.

En cuanto a sus formas, vamos a describir algunos tipos de copa según los distintos tipos de vino: tintos, blancos, espumosos o generosos.

 

Copas para tinto: Suelen ser de mayor tamaño. Con esto conseguimos una mejor oxigenación del vino, cosa que nos facilitará la extracción aromática, sobre todo para los vinos de guarda.

  • Copa Burdeos: Es la más común. Este tipo se recomienda para vinos afrutados con mucho cuerpo y tanino. Es más estilizada y algo mayor que la tipo Borgoña.
  • Copa Borgoña: Es una copa tipo balón con un cuello que se va estrechando con el fin de airear bien el contenido y concentrar los aromas a la salida. Está indicada para vinos elegantes y complejos, tanto jóvenes como envejecidos.
  • Copa Cabernet Sauvignon: De forma similar a la Burdeos pero algo menor de tamaño. Viene bien para vinos algo más ligeros que los anteriores. Son vinos que necesitan una temperatura de servicio algo menor y por tanto en una copa más grande se calentarían antes.
  • Copa Pinot Noir: Copa de gran tamaño, indicada para vinos con cuerpo, con taninos moderados y alta acidez. La forma de la copa busca ensalzar los aromas a frutos rojos y el dulzor de la variedad que le da nombre y otras similares.

 

Copas para blanco: Tienen forma similar a la copa Burdeos pero generalmente de menor tamaño que las copas para tinto, ya que no es necesario oxigenar el vino. Son más abiertas para potenciar el sabor dulce de los blancos. Se pueden emplear también para vinos tintos jóvenes y rosados.

  • Copa Chardonnay: No es una copa esbelta. Es de tallo bajo, cáliz algo chato y cuello amplio. Es muy apropiada para estos vinos ya que son altamente expresivos y no necesitan concentrar sus aromas en la boca de la copa.
  • Copa para blancos secos: De mayor tamaño que las anteriores, tienen un cáliz más ancho y un cuello que se va estrechando según se aproxima a la boca. Esto ayuda a potenciar la carga aromática de estos vinos y concentrarla a la salida de la copa.

 

Copas para espumosos: Muy diferentes a las anteriores. Son muy estilizadas y con un tallo largo. Tienen como finalidad mantener la frescura del vino y poder apreciar la formación y correcta evolución de las burbujas o "rosario".

  • Copa Flauta: Es la más usada para los vinos espumosos. Debe ser estrecha, alta, alargada y con el borde ligeramente curvado hacia el interior. Con esta forma nos aseguramos un correcto desarrollo de las burbujas y una concentración de los aromas en la boca, favorecida por el empuje del carbónico. No obstante, este tipo de copa empieza a tener sus detractores, entre otros motivos, por el escaso volumen que ofrece y los pocos matices aromáticos que puede desarrollar.
  • Copa Pompadour: Diseñada por deseo de Luis XV según el molde del pecho de la cortesana francesa Renée Poison, conocida como Madame Pompadour. Puede ser la menos indicada para estos tipos de vino, pero seguramente es la más famosa. Es un copa baja y de base muy ancha, prácticamente de igual diámetro que la boca, por lo que el carbónico y los aromas se pierden casi de inmediato.
  • Copa Tulipa: A medio camino entre los dos modelos anteriores. Es alta, pero no tanto como la flauta, con una boca estrecha y que se abre en la base para permitir que el vino se exprese.

 

Copas para vinos dulces y generosos: Suelen ser de menor capacidad que las anteriores y mas estrechas.

  • Copa Sauternes: Indicada para los vinos de esta región francesa y en general para cualquier vino dulce. Es parecida a la que se emplea en los blancos secos, pero de líneas más rectas.
  • Copa Jerez o Catavinos: Es pequeña, de cáliz alargado y estrecho y con tallo corto. Es la copa por excelencia para el consumo de los vinos de Jerez, San Lucar o Montilla. Con esta copa se consiguen resaltar todos los complejos aromas que presentan estos vinos debido a su larga y especial crianza.
  • Copa Oporto: De tamaño muy similar a la anterior pero con el cáliz más ancho, se va cerrando según subimos. Con su forma se potencian los aromas y el especial dulzor de estos vinos. Se puede usar también para beber los vinos de Tokaji o los Pedro Ximenez.

Antonio A. Salcedo Barreda. IT Agrícola y Master en Enología y Viticultura por la UPM.


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